Rochapea en Pamplona/Iruña: un paseo junto al río con historia y encanto
¿Buscas un sitio con un ambiente de pueblo pero con todas las comodidades de la ciudad? Rochapea, o Arrotxapea en euskera, es tu lugar. Es el barrio más antiguo de Pamplona, con una historia que se remonta al siglo XIII, y aún conserva ese espíritu comunitario que tanto nos gusta. Imagina vivir junto al río Arga, con sus parques y paseos, pero a un paso del centro.
Precios de alquiler en Rochapea (actualizado 2025)
Alquilar en Rochapea es una opción muy atractiva si buscas precios más asequibles que en el centro de Pamplona, sin renunciar a la calidad de vida. Los pisos de dos habitaciones rondan los 700-850€ al mes, mientras que los de tres habitaciones pueden ir de 850€ a 1100€. La demanda es alta, sobre todo por su buena conexión y el ambiente familiar.
Ventajas y desventajas de vivir en Rochapea
- Pros: Es un barrio con mucha vida, tienes de todo cerca y la gente es muy acogedora. La cantidad de zonas verdes y el Paseo Fluvial del Arga son un lujo que no tiene precio. Además, el ambiente es tranquilo y seguro, ideal para familias.
- Contras: Puede ser un poco ruidoso en algunas zonas cercanas a la Avenida de Marcelo Celayeta debido al tráfico. Y aunque está bien comunicado, a veces el aparcamiento puede ser un pequeño desafío, aunque hay parkings subterráneos disponibles.
Transporte público en Rochapea
Moverse por Rochapea es pan comido. La red de autobuses urbanos (villavesas) es excelente, con varias líneas que te conectan con el centro y otros barrios de Pamplona. Las líneas 3, 7, 14, 16 y 21 son las principales, y con ellas llegas a la Estación de Autobuses de Pamplona en menos de 10 minutos. También hay carriles bici que siguen el curso del río, perfectos para los amantes de las dos ruedas.
Rochapea, un oasis verde junto al Arga
Si algo define a Rochapea, son sus zonas verdes. El Parque Fluvial del Arga es la joya de la corona, un espacio natural que recorre todo el barrio y es perfecto para pasear, correr o ir en bici. También tienes el Parque de la Runa, con sus amplias praderas y zonas de juego, y el Parque de los Enamorados, un rincón más pequeño pero con mucho encanto y con vistas al Casco Antiguo. Son pulmones verdes que te permiten desconectar del ritmo de la ciudad.