Barrios Rurales del Norte en Zaragoza: Tranquilidad y Naturaleza a tu Alcance
Los Barrios Rurales del Norte de Zaragoza ofrecen un estilo de vida relajado, lejos del bullicio urbano pero con todas las comodidades. Perfectos para quienes buscan desconectar y disfrutar de la naturaleza sin renunciar a la cercanía con la ciudad.
Precios de alquiler en los Barrios Rurales del Norte (actualizado 2025)
Los precios de alquiler en esta zona son generalmente más asequibles que en el centro de Zaragoza. Por ejemplo, en Movera, un piso de dos habitaciones puede rondar los 550-650 euros, mientras que en Garrapinillos, las casas con jardín son una opción muy buscada y sus precios oscilan entre los 700 y 900 euros.
- Pisos de una habitación: 400-500 euros
- Pisos de dos habitaciones: 550-700 euros
- Casas con jardín: 700-1000 euros
Vivir en los Barrios Rurales del Norte: Pros y Contras
Vivir aquí tiene sus encantos y sus desafíos. Por un lado, la calidad del aire y la tranquilidad son inmejorables. Por otro, la dependencia del coche para ciertos desplazamientos puede ser un inconveniente para algunos.
- Ventajas: Entorno natural, aire puro, menor densidad de población, precios de alquiler más bajos, comunidad cercana. El Parque Fluvial del Ebro ofrece rutas de senderismo.
- Desventajas: Menos opciones de ocio nocturno, mayor dependencia del vehículo privado, menos oferta de servicios especializados.
Transporte público en los Barrios Rurales del Norte
Aunque la frecuencia es menor que en el centro, los Barrios Rurales del Norte están conectados con el centro de Zaragoza mediante líneas de autobús. La línea 210 de AUZSA conecta San Juan de Mozarrifar con el centro en unos 30 minutos. Para Monzalbarba y Garrapinillos, las líneas 602 y 603 te acercan al Intercambiador de Delicias.
Naturaleza y Aire Libre: El Pulmón de Zaragoza
Estos barrios son ideales para los amantes del aire libre. El Bosque de la Banqueta, entre Movera y Pastriz, es un lugar perfecto para pasear en bicicleta o hacer senderismo. Además, el acceso directo al río Ebro ofrece oportunidades para deportes acuáticos y pesca, con rincones como el embarcadero de Villanueva de Gállego que todavía conserva un aire auténtico de los 80s.