Vivir en Centro-Casco Histórico, Oviedo: Historia, sidra y ambiente cultural
El Centro-Casco Histórico de Oviedo es el alma de la ciudad, un entramado de calles con sabor a historia y cultura. Alquilar aquí significa estar en el corazón de todo, rodeado de monumentos, plazas con encanto y una oferta gastronómica que no te dejará indiferente. Es el lugar perfecto para quienes buscan sentir el pulso de Oviedo en cada esquina.
Precios de alquiler en Centro-Casco Histórico (actualizado 2025)
Los precios de alquiler en el Centro-Casco Histórico de Oviedo varían bastante, pero para un piso de una o dos habitaciones, puedes esperar pagar entre 650 y 950 euros al mes. Los pisos más grandes o con vistas a la Catedral de Oviedo pueden subir a los 1200 euros. Hay opciones para diferentes bolsillos, desde estudios modestos hasta apartamentos con techos altos y encanto.
Ventajas y desventajas de vivir en Centro-Casco Histórico
- Ventajas:
- Estás a un paso de todo: tiendas, restaurantes, monumentos.
- Ambiente cultural constante con el Teatro Campoamor y el Museo de Bellas Artes de Asturias.
- Una gran oferta de ocio nocturno y sidrerías tradicionales.
- Desventajas:
- El tráfico y el aparcamiento pueden ser complicados.
- Algunas calles pueden ser ruidosas por la noche, sobre todo los fines de semana.
- Los pisos suelen ser más antiguos y a veces requieren más mantenimiento.
Transporte público en Centro-Casco Histórico
Moverse por el Centro-Casco Histórico es fácil, sobre todo a pie. Si necesitas ir más lejos, las paradas de autobús urbano están por todas partes, con líneas que te conectan con el resto de Oviedo. La estación de tren, la Estación de Oviedo, está a unos 15 minutos andando, ideal para escapadas fuera de la ciudad. Además, Oviedo es una ciudad muy cómoda para recorrer en bicicleta.
Un paseo por la historia y la gastronomía
El Centro-Casco Histórico es un viaje al pasado con todas las comodidades actuales. Podrás pasear por la Plaza de la Constitución, visitar la impresionante Catedral de San Salvador o perderte por el Barrio de la Ruta de los Vinos, famoso por sus sidrerías y tabernas. Aquí, la tradición asturiana se vive en cada rincón, desde las fachadas de los edificios hasta los platos que se sirven en cualquier restaurante local.